BOXEO PROFESIONAL

jueves, 09 de mayo del 2019
Análisis Legal sobre caso Prichard Colón
Muchos de nosotros probablemente no recordemos lo que hicimos el día 17 de octubre de 2015. La familia de Prichard Colón sí.

Ese día, en la ciudad de Fairfax, Virginia, el cotizado púgil, quien llegó a su fatídico encuentro con récord invicto de 16-0, se enfrentaba al boxeador estadounidense Terrell Williams. La pelea estuvo permeada de controversia desde el 1er Round, y terminó de manera lamentable, dejando a Prichard en estado vegetativo y, naturalmente fuera de su carrera boxística, manera para generar ingresos para él y los suyos.

A consecuencia de esto, ambos padres de Prichard (quien tenía 23 años al momento de la pelea) presentaron una demanda en la Corte superior de DC en la que reclamaron $50 millones de dólares por alegada negligencia del médico (Ashby) que lo atendió durante y después de la pelea y de las compañías co-promotoras del Evento (Headbanger’s Promotions y DiBella Entertainment).

Nótese que no se demandó al boxeador que le propinó los golpes. Entonces, ¿le cabe responsabilidad al médico que atendió a Prichard durante el combate por los daños sufridos? ¿Responden las casas co-promotoras por no haberse asegurado de que Prichard recibiera el tratamiento adecuado durante y después del combate? ¿Responde un boxeador por el daño causado a otro durante un combate o ambos púgiles “asumen el riesgo” de lo que le suceda al subirse al ring?

Trataremos de darle una idea de cómo podría transcurrir el caso.



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Toda reclamación judicial comienza con la presentación de una demanda. En ésta, el reclamante / demandante alega que se le ha ocasionado algún daño y que el demandado es el responsable del mismo. Se necesita que concurran 3 requisitos: (1) la existencia de un daño real, (2) el nexo causal entre el daño y la acción u omisión de la otra persona y (3) que dicho acto u omisión tiene que ser uno culposo o negligente. En el caso particular del boxeo, no hay dudas de que existen ciertos riesgos inherentes en donde los participantes pueden previsiblemente saber a lo que se exponen. Pero en el boxeo, como en la vida, no siempre pasa lo que de ordinario debería ocurrir.

Todos recordaremos (y el que no, busque YouTube o Google y escriba “Holyfield-Tyson II) la famosa pelea de “la mordida” en donde el boxeador Mike Tyson le mordió una oreja a su contrincante Holyfield en plena pelea, siendo descalificado. Pero Mike Tyson no solo perdió su licencia como boxeador por un tiempo, sino que sufrió pérdidas económicas por demandas en su contra basadas en dicho acto. ¿Están autorizados dos boxeadores a agredirse mutuamente en el ring? Si. ¿Es una mordida una acción normal en el curso ordinario de una pelea de boxeo? ¡Por supuesto que no!



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Un participante en un deporte de contacto como el boxeo incumple su deber legal de cuidado (y por consiguiente, surge la obligación de re$arcir) para con su contrincante si se involucra en conducta en la que lesiona intencionalmente a otro peleador o en conducta que sea tan imprudente (reckless) que se desvíe de lo que sería una actividad ordinaria aceptada en dicho deporte.

Por lo tanto, al requerir un grado de temeridad, eso implica que un participante en una pelea de boxeo no estaría incumpliendo con su deber legal (y por lo tanto, no incurre en responsabilidad) al incurrir en un comportamiento meramente negligente; sino que la conducta atribuible al potencial demandado (quien/quienes se alega ocasionaron el daño) tiene que ser una que se considere temeraria y se desvíe del curso ordinario de la actividad en cuestión, boxeo en este caso.

Los tribunales han sostenido que podrían ser varios los factores para determinar el incumplimiento de un deber legal de un participante en un deporte de contacto a otro, entre éstos: el tipo de deporte / actividad / juego, las reglas que rigen dicho deporte / actividad / juego, las costumbres y prácticas generalmente aceptadas en el deporte / actividad / juego, y qué tanto se desvió del mismo, sus riesgos inherentes, entre otros.

En el caso de un médico (como en el caso de Prichard, en donde se demandó al Md. que lo atendió durante y después de la pelea) su grado de responsabilidad, si alguno, estaría supeditado a si se desvió o no del procedimiento o criterio / tratamiento médico prevaleciente. El estándar de cuidado que estaba obligado el Dr. Ashby brindarle a Prichard, tenía que ser el que brindaría un médico prudente y razonable, bajo las mismas circunstancias.

En cuanto a las casas co-promotoras, básicamente se alega que estas tenían un deber de asegurarse de que el cuerpo médico que atendería a los boxeadores en la cartelera fuera uno lo suficientemente capacitado como para garantizar la salud física de los peleadores, no solo evitando la ocurrencia de daños físicos severos, sino tratándolos de manera adecuada de éstos llegar a ocurrir. Cabe señalar, que cuando una persona por su negligencia es responsable de ciertos daños, dicha persona es también responsable de cualquier otro daño ocasionado por la forma en que se prestaron los servicios médicos para atender los daños originales, siempre y cuando estos sean previsibles y no haya mediado algún tipo de evento que rompa la cadena de causalidad.

Cabe señalar que en el caso específico de Prichard, la Comisión Estatal de Boxeo de Virginia investigó los procedimientos y concluyó que todo el personal envuelto en la cartelera, incluyendo los oficiales y el personal médico, se desempeñaron conforme a las regulaciones y respondieron lo más rápido posible al suceso. También el Dpto. de Regulación Profesional y Ocupacional de Virginia (DPOR) realizó una investigación que determinó que no hubo violaciones atribuibles al Dr. Ashby ni a los co-promotores.

Dicho informe concluyó además que a Colón se le permitió continuar peleando ya que “no tenía problemas de visión, laceraciones graves, huesos rotos aparentes o cualquier otra lesión física obvia" y que además "estaba coherente, receptivo y capaz de valerse por sí solo después de tomar algún tiempo de descanso adicional” . Sin embargo, la familia de Prichard piensa diferente. Ellos le atribuyen el estado actual de Prichard principalmente a la negligencia del médico, acusándolo de mala practica profesional al no haber detenido el combate ante los síntomas de Prichard de mareos y dolor fuerte en la parte de atrás de la cabeza .

Un repaso de la pelea nos lleva a que las primeras quejas de Prichard sobre los golpes ilegales detrás de la cabeza vinieron tan temprano como el 1er Round. El arbitro hizo poco o nada al momento. No es hasta el 6to round que el árbitro reúne a ambos púgiles para hacerles advertencias sobre los golpes . Y luego vino el 7mo round, en donde Prichard cayó al suelo y permaneció allí por varios minutos ante quejas de golpes ilegales de su contrincante Williams en la parte posterior de su cabeza. Prichard se levanta mareado luego de caer tras recibir un golpe detrás de la cabeza restando poco menos de 30 segundos del 7mo round. Mientras, el médico lo examinaba (una acción que duró 30 segs aprox) y lo autorizaba a volver a la pelea. Luego de eso, la pelea culminó de manera confusa cuando la esquina de Prichard comenzó a quitarle los guantes al púgil (alegando que pensaban la pelea había acabado) provocando su eventual descualificación, ya que los jueces entendieron que fue una táctica dilatoria empleada intencionalmente. Después de la decisión, Prichard fue llevado al camerino en donde se quejaba de mareos, dolor de cabeza y donde terminó desmayado y vomitándose. Fue llevado de inmediato a un hospital de la zona en donde le hicieron una cirugía de emergencia. La realidad es que Prichard nunca ha sido el mismo luego de esa pelea.



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Sin conocer todos los hechos, y sin tener información más allá que la ventilada en la palestra pública, se nos es difícil concluir concretamente como un tribunal adjudicaría responsabilidad en este caso. Pero nos resulta curioso el hecho de que no se haya demandado ni al boxeador contrincante que le propinó los golpes ilegales a Prichard (su conducta bien pudiera catalogarse como temeraria o “reckless”) ni al árbitro de la pelea (no identificó ni reprendió los golpes ilegales lo suficiente a pesar de las constantes quejas del púgil boricua) ya que usualmente en un pleito de este tipo, se demanda a todo el involucrado en la cadena de eventos. Pero eso es un análisis que habrá tenido que hacer el abogado del caso al radicar la demanda.

También debemos señalar que no es lo que realmente uno piense / alegue que sucedió, sino lo que se pueda probar en el Tribunal en su día. Nosotros, por otro lado, entendemos quedan muchas interrogantes por contestar en el caso y dejamos aquí abiertas algunas otras para ustedes, como por ejemplo: ¿Cuánto tardó el médico en ir al camerino y atender a Prichard en la intervención post pelea? ¿Cuánto tardaron las personas a cargo de llevar a Prichard al hospital para ser atendido? ¿Fue trasladado en ambulancia? ¿De ser así, cuanto tardó en llegar? ¿Tiene cierto grado de culpa la esquina de Prichard por exponerlo a sobrecarga con 6 peleas en 10 meses? ¿Qué riesgo asume un boxeador de lo que le pase luego de subirse al ring? Sea usted el juez...


* Nota del Autor: El Lcdo. Rafael Otero es abogado en P.R. y ha representado atletas por los pasados 10 años.
Este articulo no pretende ser uno de “expertise” o consejo legal alguno, sino una leve ilustración de los eventos ocurridos en el caso del boxeador Prichard Colón.

- Lcdo. Rafael J. Otero (@SuperProPR)
Email: ote[email protected]
Twitter: @LaLeydelDeporte

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