BASEBALL

martes, 31 de enero del 2017
Se ponchó, pero quiere seguir bateando
Oportunidades de negocios, ambiciones y el dinero provocan muchas veces que se tomen decisiones altamente cuestionables, y hasta irracionales.

El béisbol profesional de Puerto Rico lleva varios años atravesando una profunda crisis, específicamente de falta de fanáticos en las gradas. El deporte que hace unas décadas era el que gozaba del respaldo del país, hoy día es un triste recuerdo de épocas de gloria.

Que si los bigleaguers no vienen a jugar, que si la economía está mala, que hay mejores cosas que hacer. Estas son algunas de las razones que los fanáticos del deporte exponen para no ir al parque. Y aunque todas pueden ser ciertas, hay que señalar a la gerencia de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente como causante en gran parte de la debacle del deporte profesional en la isla. Solamente en esta temporada, la liga, bajo el mando del licenciado Héctor Rivera Cruz, ha tomado decisiones cuestionables y antipáticas.


1er STRIKE

La primera de ellas, la mano débil que tuvo con el licenciado Israel Roldán, apoderado de los Tiburones de Aguadilla, cuando Roldán dejó guindaos a los jugadores sin pagarle, lo que les costó un juego a los Tiburones cuando los peloteros se negaron a salir al terreno de juego. La liga salió en defensa del apoderado y pagó la nómina de la quincena, y aunque "exigió" explicaciones, a la larga se hicieron de la vista larga. Hay que hacer constar que Roldán, alegadamente, incumplió en más de una ocasión con sus obligaciones salariales.


2do STRIKE

El segundo incidente fue la suspensión totalmente irracional del narrador de los Criollos de Caguas, Ralph Pagán Archeval. Todo sucedió porque Pagán criticó a la franquicia de los Cangrejeros de Santurce, al darse a conocer que ni Javier Báez, Carlos Correa, ni Francisco Lindor jugarían en el torneo invernal, a pesar de que la promoción de los Cangrejeros para vender abonos fue que los tres bigleaguers jugarían en diciembre. Cuando Santurce fue desenmascarado, Pagán, en su cuenta personal de Facebook, hizo un comentario sobre el engaño.

Acto seguido, el propietario de los Cangrejeros dio instrucciones al personal de seguridad del estadio municipal Hiram Bithorn para que le prohibiesen la entrada a Pagán, bajo el alegato de que temía por su vida. No perdamos de perspectiva que la instalación que usan los Cangrejeros es una propiedad del municipio de San Juan, y que los Cangrejeros reciben fondos públicos para su operación. O sea, el presidente de una franquicia privada que usa una instalación pública y que recibe dinero de los contribuyentes, le estaba prohibiendo la entrada a un ciudadano civil.

La respuesta de la liga fue suspender a Ralph Pagán, un respetado y experimentado narrador, por un año. Otra decisión desacertada del licenciado Rivera Cruz.


3er STRIKE... PONCHAO'

Pero la gota que ha colmado la copa es la decisión, puramente de negocios y en contra de todo sentido común y de todo beneficio de la liga, ha sido la de transmitir los juegos de los Criollos de Puerto Rico en la Serie del Caribe por señal cerrada, o como se conoce en inglés, "Pay Per View". Sí, amigo fanático, tiene que pagar para ver los juegos de la Serie del Caribe.

¿En qué cabeza cabe cobrar por ver los juegos de la Serie del Caribe? Solamente en la de Rivera Cruz, que piensa únicamente en hacer dinero, sin importar el daño que le hace a la liga. La gente no está dispuesta a ir al parque y pagar unos dólares por ver a sus peloteros, van a pagar por ver una serie del Caribe!

Así quieren que el fanático vuelva a animarse y volver a los parques? No olvidemos que el béisbol en Puerto Rico no está muerto. Basta con ir a un parque de pelota AA y pueden ver un domingo fácilmente de 2 mil fanáticos. La pelota clase A también tiene muchos fanáticos. Ciertamente la calidad no es mejor que la pelota profesional, pero el fanático se identifica más con esas ligas.

Es hora de inyectar sangre nueva en la Liga Roberto Clemente, alguien que haya sido jugador y que venga con nuevas ideas. Alguien que no sea un hombre de negocios, que su único objetivo sea hacer dinero. Alguien que piense en el bienestar del deporte, y no en perpetuarse en un puesto.

Eso de las sillas vitalicias en el deporte como que es muy común. Pa' fuera los vividores!




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